La canción Mañanitas de Benjamín Argumedo de Inocencio Parra se califica como una brillante composición lírica que ha gustado a distintas sociedades del mundo y cuya interpretación favorece todavía más la contextualización del tema, así que no puedes dejar de escucharla.
Y dice...
Para empezar a cantar,
para empezar a cantar
pido permiso primero;
señores, son las mañanas,
señores, son las mañanas
de Benjamín Argumedo.
A donde estaba Argumedo,
a donde estaba Argumedo
tenía el camino andado
a orillas de una laguna,
ahí estaba el general
viendo bañar su caballo.
De pronto comunicaron,
de pronto comunicaron
al tirano de Murguía,
para aprehender a Argumedo,
para aprehender a Argumedo
y a toda su compañía.
Cuando Rodríguez salió,
cuando Rodríguez salió
a Temascal arribó,
diciendo que iba a la sierra,
diciendo que iba a la sierra
a Benjamín traicionó.
Lo llevaron por la calle,
lo llevaron por la calle,
bastante gente acudía,
se llenó la Plaza de Armas,
se llenó la Plaza de Armas,
a ver lo que sucedía.
Dos lo llevaban del brazo.
dos lo llevaban del brazo
y lo llevaban pie a tierra,
lo llevaban a Palacio,
lo llevaban a Palacio,
era el Consejo de Guerra.
Lo subieron a Palacio,
lo subieron a Palacio
donde estaba el Tribunal,
ahí ganó la defensa,
y ahí ganó la defensa
indulto pa' el general.
Mas el general Murguía,
mas el general Murguía
no hizo caso a la justicia
y dio de nuevo sentencia,
y dio de nuevo sentencia
q'era pena capital.
Su familia que ahí estaba,
su familia que ahí estaba,
estaba tan desolada
que al oír esa sentencia,
que al oír esa sentencia
hubo de cair desmayada.
Lo bajaron de Palacio,
lo bajaron de Palacio
por la calle en gran alarde,
lo llevaba su destino,
lo llevaba su destino,
serían las seis de la tarde.
Por la calle donde iba,
por la calle donde iba
fue la 20 de Noviembre,
¿cómo iría su corazón...?,
¿cómo iría su corazón...?,
seguro naide lo entiende.
Ultimo día de Febrero,
ultimo día de febrero,
novecientos dieciséis,
han sacado a Benjamín,
han sacado a Benjamín
entre las cinco y las seis.
Ese reló de Durango,
ese reló de Durango,
sus horas le atormentaban,
porque clarito decía,
porque clarito decía
las horas que le faltaban.
Cuando llegó a su destino,
cuando llegó a su destino
dijo: -Vengo en agonía,
pues hoy tengo que ser muerto,
pues hoy tengo que ser muerto,
Dios asi lo dispondría.
-¡Válgame Dios! ¿ Qué haré yo?
¡Válgame Dios! ;Qué haré yo?
Dijo al general Murguía,
y le pidió una mercé,
y le pidió una mercé,
a ver si la concedía.
Y don Francisco Murguía,
y don Francisco Murguía
le contestó con esmero:
-¿Qué merced es la que quiere?
¿Qué merced es la que quiere,
mi general Argumedo?
-Oiga usté, mi general.
oiga usté, mi general,
yo también fui hombre valiente,
quiero me haga ejecución,
quiero me haga ejecución
en público de la gente.
-Oiga usted, mi general,
oiga usted, mi general,
yo no le hago ese favor,
pues todo lo que yo hago,
pues todo lo que yo hago
es por orden superior.
-En algunas ocasiones,
en algunas ocasiones
también a usté habrá pasado,
pues jefe ríe operaciones,
pues jefe tie operaciones
ya sabe que soy nombrado.
Luego que Argumedo vio,
luego que Argumedo vio
que no se le concedía,
no manifestaba miedo,
no manifestaba miedo,
antes mejor se sonreía.
-Ya que Dios me ha concedido,
ya que Dios me ha concedido
el no morir en la guerra,
quiero que a mi alma en camino,
quiero que a mi alma en camino
anime Cristo en la tierra.
-Adiós, mis padres queridos,
adiós, mis padres queridos
de toda mi estimación,
no me volveréis a ver,
no me volveréis a ver,
volé a la otra mansión.
-Adiós, todos mis amigos,
adiós, todos mis amigos,
me despido con dolor,
ya no vivan tan engreídos,
ya no vivan tan engreídos
de este mundo engañador.
-Adiós, mi tierra afamada,
adiós, mi tierra afamada,
recinto donde viví,
adiós, mi querida esposa,
adiós, mi querida esposa,
ya me despido de ti.
-Adiós, montañas y sierras,
adiós, montañas y sierras,
ciudades y poblaciones
onde me vide en la guerra,
onde me vide en la guerra,
que parecían quemazones.
-Adiós, familia querida,
adiós, familia querida,
que era toda mi alegría;
adiós, mi querida esposa,
adiós, mi querida esposa,
adiós, Penitenciaría.
Ya se acabó Benjamín,
ya se acabó Benjamín,
ya no lo oirán mentar;
ya está juzgado de Dios,
ya está juzgado de Dios,
ya su alma fue a descansar.
Basta de tanto sufrir,
basta de tanto sufrir
y tanto andar navegando,
miren onde fue a quedar,
miren onde fue a quedar,
en el pantión de Durango.
Doy detalle en realidad,
doy detalle en realidad,
era un cuatro de febrero,
aprehendieron a Alaniz,
aprehendieron a Alaniz
y a Benjamín Argumedo.
Esa tarde allá en la sierra,
esa tarde allá en la sierra
empezaron a bajar
apenas podía dar paso,
apenas podía dar paso,
¡ay, mi pobre general!
Lo bajaron de la sierra,
lo bajaron de la sierra
todo liado como un cuete,
eran doscientos soldados,
eran doscientos soldados
venidos de Sombrerete.
Lo montaron en un carro,
lo montaron en un carro
como si fuera de flete.
pasaron por San Miguel,
pasaron por San Miguel,
arriba de Sombrerete.
Cuando arriban a Durango,
cuando arriban a Durango
el tren comenzó a silbar,
veinte soldados de escolta,
veinte soldados de escolta
que lo fueran a bajar.
Otro día por la mañana,
otro día por la mañana
lo fueron a examinar,
le llevaron dos dotores,
le llevaron dos dotores
que lo fueran a curar.
Cuando ya medio sanó,
cuando ya medio sanó
que se llega su día,
lo fueron a presentar,
lo fueron a presentar
con el general Murguía.
Pues era un martes, por cierto,
pues era un martes, por cierto,
presente tengo ese día,
cuando lo sacó el resguardo,
cuando lo sacó el resguardo
de la Penitenciaría.
Tanto peliar y peliar,
tanto peliar y peliar,
con el máuser en la mano,
para morir fusilado,
para morir fusilado
en el pantión de Durango,
Amigo, no te señales,
amigo, no te señales
por riqueza ni estatura,
pues todos somos iguales,
pues todos somos iguales,
materia de sepultura.
Vuela, vuela, palomita,
vuela, vuela, palomita,
párate en aquel potrero;
estas son las Mañanitas,
estas son las Mañanitas
de Benjamín Argumedo,
Ya con ésta me despido,
ya con ésta me despido
porque cantar ya no puedo,
ya les canté las Mañanitas,
ya les canté las Mañanitas
de Benjamín Argumedo.
Fin
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